sábado, 2 de diciembre de 2006

PNL(TM) Y EMBARAZO

PROGRAMACIÓN NEUROLINGÜÍSTICA Y EMBARAZO
Miedo al dolor durante el parto

La mujer enfrenta diversos miedos durante el embarazo, y uno de los más frecuentes es el miedo al dolor durante el parto. Lo dice la Biblia “parirás con dolor”. Sin embargo este momento de la vida de una mujer puede convertirse en uno (sino el máximo) de los momentos de mayor placer y alegría. Un momento de comunión con el cosmos y la creación, el génesis de la vida.

A continuación describiré una técnica que será de gran ayuda para programar un parto feliz, sin temor y con los sentidos a pleno para disfrutar, en lugar de padecer, este momento tan glorioso en la vida de toda mujer:

Elegí una habitación donde haya una pared lo suficientemente despejada como para proyectar tus imágenes (en lo posible sin ventanas, cuadros, etc.).
En principio la idea es generar dos imágenes:
· Arriba y a la izquierda, la imagen del estado actual (cómo te sentís en este momento respecto al parto: tus miedos, incertidumbres, etc.). La imagen debe ser lo más detallada posible: lugar, personas, colores, objetos, movimiento, temperatura, sonidos, tamaño, es decir, en la descripción que hagas, deberán incluirse la mayor cantidad de detalles posible. Además la descripción será en tercera persona, no en primera: “Débora está haciendo tal cosa, acompañada de tal persona, vestida de tal manera, etc.”
· Arriba y a la derecha, proyectá la imagen del estado deseado en términos positivos, describiéndola de la misma manera que el estado actual (en cuanto a detalle y a persona). Al decir términos positivos, quiero decir: “Quiero un parto feliz, relajado” (en tus palabras, no las mías), en lugar de: “no quiero tener miedo” ó “no quiero sufrir”. En este punto, responde a estas preguntas:
· ¿Qué querés lograr?
· ¿Depende de vos?
· ¿Cuál será el resultado de alcanzar tu objetivo?
· ¿Con qué recursos contás para lograr tu objetivo?
· ¿Qué recursos te hacen falta para lograrlo?
· ¿Qué te impide logralo?
· ¿Qué es lo que verás, oirás, sentirás cuando lo hayas alcanzado?
· ¿Cuándo, dónde y con quién querés lograr tu objetivo?
· ¿Hay algún momento en el que no desees este objetivo? (cuidado con esta pregunta, que en realidad se refiere al momento preciso y no a otros momentos, porque tu objetivo es para un día específico: el del parto)
· ¿Cómo vas a saber si lo lograste?
· ¿Cómo van a saberlo los demás?

Entre la imagen del estado actual y la imagen del estado deseado pueden mediar la cantidad de imágenes que consideres necesarias, es decir, pueden ser dos, tres o cuatro (lo cual llevaría al total de imágenes a seis), que vayan mostrando la evolución de la percepción que tenés del momento del parto. Todas estas imágenes deberán ser descriptas en detalle y siempre en tercera persona.

· Una vez lograda la evolución entre el estado actual y el deseado, bajar las imágenes (que estaban arriba) a la altura de los ojos y describirlas una por una, prestando especial atención a los detalles y detectando si se han producido cambios en las mismas o si hay algo que quieras cambiar. Todo esto debe hacerse respetando el tiempo que haga falta utilizar, en un estado de relajación y confort, sin presiones de ninguna índole.
· En la última fase del ejercicio, las imágenes se proyectan en el piso, y se procede a “ingresar” a cada una de ellas, en total asociación: pasando de tercera a primera persona, viendo lo que ves, oyendo lo que oís y sintiendo lo que sentís en cada una. Se ingresa a la primera imagen (estado actual), viviendo con todos los sentidos absolutamente todas las sensaciones, y se sale. Luego se ingresa a la segunda, y así sucesivamente hasta llegar a la última (estado deseado). Nuevamente, cada persona tiene tiempos diferentes para sentir, asociarse, etc., por lo cual este ejercicio tendrá la duración que tu ser requiera.
· Al entrar por primera vez al “estado deseado”, hacelo físico presionando (anclaje) algún punto de tu cuerpo al que puedas acudir con frecuencia y en público (puede ser la mano, el brazo, la pierna, etc.)
· Ahora vas a recorrer (caminar) las imágenes nuevamente, esta vez sin interrupciones, siempre vivenciando cada una de ellas, tantas veces como sea necesario hasta lograr convencerte de que realmente queres el cambio.
· Por último, parate nuevamente frente a la pantalla inicial y notá qué cambios se han producido desde el principio del ejercicio.

Conocernos, saber qué es lo que realmente queremos, cómo y cuando lo queremos, nos ayuda a ser más felices, plenos, a entender qué es lo que verdaderamente anhelamos en nuestras vidas y a movernos en esa dirección con claridad, utilizando nuestra energía y nuestros recursos en lo que es valioso para nuestra existencia.
Espero que este ejercicio te ayude a esperar el momento más sublime de tu vida con alegría y sin temor.

Con amor,

Elsa